CO₂ y Amoniaco en granjas porcinas: qué exige la normativa y cómo cumplirla

La calidad del aire en una explotación porcina no es únicamente una cuestión de confort. La normativa de bienestar animal (Real Decreto 159/2023), establece valores concretos para las concentraciones de amoniaco (NH₃) y dióxido de carbono (CO₂) y exige realizar controles que permitan comprobar que esos valores no se superan.

En esta guía explicamos de forma práctica qué exige la normativa y cómo trasladar esas obligaciones al funcionamiento diario de una explotación porcina, y te adelantamos que no se trata simplemente de poner un sensor. Además, te explicamos las ventajas de integrar la medición de gases con los sistemas de ventilación y control de la granja.

Vamos al lío, según la normativa deben evitarse concentraciones superiores a:

ParámetroConcentración
Amoniaco (NH₃)20 ppm
Dióxido de carbono (CO₂)3.000 ppm

Estas concentraciones deben medirse a la altura de la cabeza de los animales, es decir, en su zona real de respiración.

Limitarse únicamente a instalar un sensor no es suficiente. Hay que conocer qué ocurre, conservar la información y disponer de medios para reaccionar cuando aparece una desviación. Una forma práctica de cumplir con la normativa sería seguir estos pasos:

MEDIR · REGISTRAR · ACTUAR · AUTOMATIZAR

Medir, para conocer las condiciones reales de la nave con datos objetivos y a la altura de la cabeza de los animales.

Registrar, es necesario disponer de registros de control mensual o trimestral si al cabo de un año no se han excedido los límites. Gracias al registro de los datos se consigue disponer de información e históricos fiables.

Actuar, tomando medidas correctoras cuando los valores se desvían de los límites establecidos.

Automatizar, cuando sea posible, para reducir el tiempo de respuesta y la dependencia de una intervención humana.

Exigencia de la normativa sobre CO₂ y Amoníaco en las granjas porcinas

El Real Decreto 1135/2002, relativo a las normas mínimas para la protección de cerdos, en la redacción introducida por el Real Decreto 159/2023, establece que deben evitarse concentraciones de gases, medidas a la altura de la cabeza de los animales, superiores a:

  • 20 ppm de amoniaco (NH₃).
  • 3.000 ppm de dióxido de carbono (CO₂).

Ver, oler o estimar la ventilación no sustituye a una medición objetiva

Ya no basta con considerar que una explotación parece estar bien ventilada. Es necesario disponer de una medición objetiva. La experiencia del ganadero continúa siendo fundamental para detectar cambios en las condiciones ambientales o en el comportamiento de los animales. Sin embargo, la vista o el olfato no permiten determinar con precisión una concentración expresada en partes por millón.

Por ejemplo:

  • Entrar en una nave y comprobar que aparentemente el aire está limpio no permite saber si existen 2.500 o 3.200 ppm de CO₂.
  • No percibir un olor intenso o irritación tampoco permite asegurar que el nivel de NH₃ esté por debajo de 20 ppm.
  • Estimar la ventilación únicamente a partir de la temperatura exterior o del comportamiento de los animales tampoco proporciona una medición real de la concentración de gases.

Estas observaciones pueden complementar el control ambiental, pero no sustituyen los datos objetivos.

exigencia c02 nh3

La medición debe realizarse donde respiran los animales

La ubicación del punto de medida también es importante. La normativa establece que las concentraciones deben medirse a la altura de la cabeza de los animales.

Por tanto, no es indiferente dónde se instale una sonda. Un sensor situado en una posición poco representativa puede registrar condiciones distintas de las existentes realmente en la zona de respiración de los cerdos.

También deben existir registros

Con carácter general, el titular de la explotación debe disponer de registros de control mensual que permitan comprobar que las concentraciones establecidas no han sido superadas y dejar constancia de las medidas adoptadas cuando los parámetros no se cumplen.

Atención: es necesario disponer de registros de control para comprobar las mediciones tomadas.
No basta solo con tener un sensor que mida.

Cuando todos los controles realizados durante un año completo hayan mostrado valores inferiores a los máximos establecidos, los registros pueden pasar a realizarse con periodicidad trimestral, mientras continúen cumpliéndose las condiciones previstas.

Por tanto, conocer el dato es solo el comienzo, pero es necesario REGISTRAR.

MEDIR → REGISTRAR

Y cuando aparece una desviación, es necesario tomar medidas correctoras y ACTUAR. Es necesario “indicar las medidas que se toman“, medidas que también se reflejan en los sistemas de Osmoeuropa MyOsmo al registrar la actuación.

MEDIR → REGISTRAR → ACTUAR

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La solución OSMOEUROPA permite integrar la medición de CO₂ con alarmas, históricos y el sistema de ventilación de la granja.

¿Cómo llevar el control de CO₂ y NH₃ a la práctica?

Conocer los límites es relativamente sencillo. La cuestión realmente importante para el responsable de una explotación es otra: ¿Cómo organizo este control en el día a día de la granja? Un buen sistema de control ambiental debería permitir realizar cuatro acciones básicas.

1. Medir

Para conocer la concentración real de gases es necesario utilizar medios de medición adecuados. Dependiendo de la explotación y del sistema elegido pueden utilizarse, entre otros: sensores fijos o portátiles, tubos colorimétricos u otros equipos o métodos de medición apropiados.

  • Lo importante es obtener valores objetivos expresados en ppm.
  • Que la medición se realice a la altura de la cabeza del animal.
  • Que el equipo esté debidamente protegido para evitar su rotura por contacto con los animales.

Un registro que indique simplemente «ventilación correcta» aporta mucha menos información que uno que permita conocer, por ejemplo:

  • CO₂: 1.850 ppm;
  • NH₃: 12 ppm;
  • nave de engorde 2;
  • fecha y hora de la medición.

2. Registrar

El siguiente paso es conservar la información. Además del propio valor medido, una buena trazabilidad puede incluir:

  • fecha y hora;
  • nave o zona;
  • equipo utilizado;
  • concentración registrada;

No todos estos datos aparecen enumerados literalmente como contenido obligatorio del registro mensual, pero disponer de ellos facilita conocer la evolución de la instalación y acreditar que el control ambiental se realiza de forma fiable. La aplicación de Osmoeuropa registra el dato automáticamente y lo pone a disposición del histórico de información.

3. Actuar

¿Qué sucede si el CO₂ supera las 3.000 ppm o el amoniaco supera las 20 ppm? Detectar la desviación no es suficiente. Deben adoptarse las medidas necesarias para recuperar unas condiciones ambientales adecuadas. Dependiendo de la instalación, puede ser necesario:

  • aumentar el caudal de ventilación;
  • incrementar la apertura de ventanas o compuertas;
  • activar ventiladores o extractores;
  • revisar el funcionamiento del sistema de ventilación;
  • comprobar reguladores y motores;
  • actuar sobre otros factores relacionados con la generación de gases.

El objetivo no es solamente detectar una desviación, sino corregirla. Los sistemas de Osmoeuropa permiten corregir la desviación de forma autónoma al activar la ventilación natural o forzada.

4. Comprobar el resultado y Automatizar

Después de actuar conviene verificar que la medida aplicada ha tenido el efecto esperado.

3.250 ppm CO₂ → aumento de la ventilación → 2.400 ppm CO₂

Este ciclo proporciona mucha más información que una simple alarma. Permite cumplir de forma clara con la normativa e informar de:

  1. qué ocurrió;
  2. cuándo ocurrió;
  3. qué actuación se realizó;
  4. si la actuación consiguió corregir la situación y si el proceso puede automatizarse para mejorar el tiempo de respuesta.

Del dato a la actuación.
Con OSMOEUROPA, la medición de CO₂ puede integrarse con alarmas, históricos y el control de los reguladores de ventilación.

Control Manual vs Control Automático. Puntual vs Continuo

Medir es el primer paso, pero lo importante es poder actuar y gestionar. Instalar un equipo capaz de medir la concentración de gases resuelve una parte del problema. Pero hay una diferencia importante entre conocer un dato y disponer de un sistema capaz de utilizar ese dato para gestionar la instalación.

Medición puntual: saber qué ocurre en un momento concreto

Una medición manual permite conocer el nivel de CO₂ o NH₃ existente en el momento en que se realiza el control. Su principal limitación es evidente: entre dos mediciones pueden producirse variaciones que pasen inadvertidas. Por ejemplo, una medición puntual realizada a las 10:00 puede mostrar valores adecuados y no reflejar una concentración elevada que se produjo durante la madrugada.

Medición continua: conocer la evolución

Los sensores fijos permiten observar cómo evoluciona la concentración durante las 24 horas. El dato deja así de ser una fotografía aislada y pasa a mostrar la evolución real de la calidad del aire de la nave. Esto facilita detectar:

  • incrementos progresivos;
  • superaciones puntuales;
  • franjas horarias problemáticas;
  • patrones que se repiten;
  • efectos producidos por modificaciones en la ventilación.

Actuación manual: posible, pero dependiente del factor humano

Un sistema puede medir correctamente y generar una alarma cuando se alcanza un determinado valor. A partir de ese momento, la respuesta puede depender de una persona y es cuando entra en juego el factor humano.

Sensor → alarma → aviso → persona → actuación sobre la ventilación

Cada paso que depende exclusivamente de una intervención humana introduce un posible retraso en la respuesta. Este procedimiento puede ser válido, pero requiere que alguien reciba el aviso, que esté disponible, que pueda intervenir, que realice correctamente la actuación y finalmente que quede constancia de lo sucedido.

Automatización: convertir el dato en una acción

Cuando el sensor está integrado con el sistema de regulación ambiental, el proceso puede ser diferente:

Sensor → detección → actuación sobre la ventilación

Según la configuración de la instalación, el dato obtenido puede utilizarse para:

  • generar una alarma;
  • aumentar la ventilación;
  • modificar la apertura de entradas de aire;
  • actuar sobre determinados equipos;
  • registrar lo sucedido;
  • comprobar posteriormente la evolución de la concentración.

La automatización no constituye una obligación general para todas las explotaciones porcinas, pero puede reducir significativamente el tiempo de respuesta y la dependencia de una intervención humana inmediata.

Medir es el primer paso.
Poder actuar es lo que convierte el dato en control.

¿Estás valorando instalar un sensor de CO₂? Valora también la posibilidad de integrar mediciones, alarmas, históricos y actuación sobre la ventilación.

De la medición a la actuación: una solución integrada para el control ambiental

El objetivo no es únicamente instalar una sonda que muestre una concentración de CO₂. La diferencia está en conseguir que ese dato forme parte del sistema de control de la explotación. La clave está en medición continua y la comunicación con el resto de la instalación.

Alarmas configurables

Cuando la concentración alcanza el umbral configurado, el sistema puede generar avisos para informar al responsable de la explotación. Así es posible detectar una desviación sin esperar a la siguiente comprobación manual programada.

solucion integrada co2 nh3

Registro automático e históricos

Los valores quedan almacenados automáticamente, permitiendo consultar posteriormente su evolución a través de las gráficas e históricos. La plataforma de Control y Gestión Remota de OSMOEUROPA permite trabajar con distintos sensores y consultar históricos de parámetros ambientales e información de la instalación.

De esta manera resulta posible analizar qué estaba ocurriendo en un determinado momento y cómo evolucionó posteriormente.

Actuación sobre la ventilación

Aquí se encuentra una de las principales diferencias entre disponer únicamente de un sensor y contar con una solución integrada. Los equipos OSMOEUROPA pueden utilizar la información procedente de los sensores para actuar sobre el sistema de regulación.

Cuando la instalación está configurada para ello, la concentración de CO₂ puede desencadenar una actuación sobre los reguladores de ventilación para modificar las condiciones de la nave.

El sensor no termina en una alarma. El dato puede convertirse en una acción.

Comprobar la respuesta de la instalación

Después de actuar sobre la ventilación, la medición continúa permite observar si la concentración disminuye y comprobar cómo ha respondido la nave. El ciclo queda completo: se vuelve a registrar y queda debidamente almacenado para poder consultar.

MEDIR → REGISTRAR → ACTUAR → AUTOMATIZAR

El objetivo es no limitarse a detectar un problema, sino utilizar la información para ayudar a corregirlo. Así, la medición de CO₂ se convierte en una herramienta de control de la granja

¿Qué puede comprobar una inspección y qué consecuencias puede tener un incumplimiento?

El control de gases no debería plantearse únicamente pensando en una posible inspección. Su finalidad principal es mantener unas condiciones ambientales adecuadas para los animales.

Sin embargo, disponer de información fiable y de una buena trazabilidad también permite acreditar cómo se realiza ese control cuando la Administración necesita comprobarlo.

¿Qué información puede revisarse?

En una actuación de inspección pueden realizarse comprobaciones relacionadas con las instalaciones, los animales y los sistemas utilizados para garantizar su bienestar.

En materia de control de gases puede resultar relevante disponer de información sobre:

  • valores medidos en ppm.
  • fecha y hora.
  • nave o zona en la que se realizó la medición.
  • equipo o sensor empleado.
  • incidencias detectadas.
  • actuaciones correctoras.
  • resultado posterior.

No todos estos datos forman necesariamente parte del contenido obligatorio del registro, pero mejoran considerablemente la trazabilidad del control realizado.

También pueden realizarse comprobaciones en la propia nave

La inspección puede incluir verificaciones in situ, entre ellas:

  • mediciones de contraste.
  • comprobación del funcionamiento de sensores y alarmas.
  • revisión de ventiladores, ventanas o compuertas.
  • comprobación de los sistemas de regulación.
  • revisión de los registros disponibles.

Una diferencia puntual entre una medición realizada durante una inspección y los registros de la explotación no implica automáticamente una infracción. Puede ser necesario comprobar cuestiones como la ubicación del sensor, las condiciones existentes en cada momento o el mantenimiento y calibración del equipo.

¿Qué sanciones contempla la normativa?

El régimen de infracciones y sanciones aplicable incluye lo previsto en la Ley 32/2007, la Ley 8/2003 de sanidad animal y la normativa autonómica que resulte aplicable. La Ley 32/2007 establece los siguientes rangos:

  • Infracciones leves: hasta 600 euros o apercibimiento.
  • Infracciones graves: de 601 a 6.000 euros.
  • Infracciones muy graves: de 6.001 a 100.000 euros.

Estas cifras deben interpretarse correctamente.

Una superación puntual de 3.000 ppm de CO₂ o de 20 ppm de NH₃ no se convierte automáticamente en una infracción grave o muy grave.

La calificación depende de las circunstancias concretas y puede tener en cuenta factores como el riesgo o daño ocasionado a los animales, la gravedad de la situación, la intencionalidad, la reincidencia o la colaboración con la inspección.

Además de las sanciones económicas, en determinados supuestos graves o muy graves pueden establecerse medidas adicionales de corrección, seguridad o de control. En los casos previstos legalmente, pueden adoptarse medidas más severas, como reducir el censo animal para disminuir la concentración de gases o el cese de la actividad o la clausura.

Por tanto, disponer de registros no debería verse únicamente como una forma de estar preparado ante una inspección. Lo verdaderamente importante es poder acreditar un procedimiento coherente:

MEDIR · REGISTRAR · ACTUAR · AUTOMATIZAR

La trazabilidad es mucho más sencilla cuando los datos se registran automáticamente.
Descubre cómo OSMOEUROPA integra medición, históricos y actuación sobre la ventilación.

Preguntas frecuentes sobre CO₂ y amoniaco en granjas porcinas

¿Cuál es el límite de CO₂ en una granja porcina?

Deben evitarse concentraciones superiores a 3.000 ppm de dióxido de carbono (CO₂), medidas a la altura de la cabeza de los animales.

¿Cuál es el límite de amoníaco en una explotación porcina?

Deben evitarse concentraciones superiores a 20 ppm de amoníaco (NH₃), igualmente medidas a la altura de la cabeza de los animales.

¿Es obligatorio instalar un sensor de CO₂?

La normativa no impone con carácter general una marca, modelo o tecnología concreta de sensor. Lo que exige es controlar las concentraciones y disponer de los registros correspondientes. Por tanto, pueden utilizarse diferentes medios de medición adecuados.

Los sensores fijos ofrecen, además, la posibilidad de realizar un seguimiento continuo y automatizar buena parte del proceso.

¿Es obligatorio realizar una medición continua?

No existe una obligación general de medición continua para todas las explotaciones porcinas.

No obstante, desde el 9 de marzo de 2026 el Real Decreto 809/2025 contempla expresamente los sistemas de medición continua mediante sondas con control automatizado de CO₂ y NH₃ entre los posibles requisitos adicionales aplicables a determinadas explotaciones tipo 2.

¿Cada cuánto deben realizarse los registros?

Con carácter general el titular debe disponer de registros de control mensual que constaten que no se exceden los valores máximos CO₂ y NH₃.

Lo lógico es pensar que aunque el control se haga de forma mensual, los apuntes de valores se realicen de forma continua, como los sensores de Osmoeuropa. Que además del registro continuo son capaces de actuar de forma inmediata a la detección de gases.

Cuando todos los controles realizados durante un año completo, hayan mostrado valores inferiores a los máximos establecidos, se puede pasar a realizar los registros de control con periodicidad trimestral mientras continúen cumpliéndose las condiciones previstas.

¿Dónde debe medirse el CO₂ y el Amoniaco?

A la altura de la cabeza de los animales, ya que es su zona real de respiración.

¿Qué debe hacerse cuando se supera el valor establecido?

Deben adoptarse medidas para recuperar unas condiciones ambientales adecuadas y dejar constancia de las actuaciones realizadas. Dependiendo de la instalación, puede ser necesario aumentar la ventilación, modificar la apertura de ventanas o compuertas, activar extractores o revisar el funcionamiento de los equipos.

¿Es obligatorio que el sistema actúe automáticamente?

No con carácter general. Las medidas correctoras pueden realizarse manualmente. Sin embargo, un sistema automatizado puede comenzar a reaccionar ante una desviación sin depender de que una persona se encuentre disponible en ese preciso momento.

¿Qué ventajas tiene integrar el sensor de CO₂ con la ventilación?

Permite pasar de conocer un dato a utilizarlo para gestionar la instalación: MEDIR → REGISTRAR → ACTUAR → AUTOMATIZAR. Un sistema como el de Osmoeuropa puede generar alarmas, conservar históricos y, cuando está configurado para ello, utilizar la concentración medida para actuar sobre la ventilación.

Contacta con OSMOEUROPA y estudiaremos cómo integrar la medición de CO₂ con el sistema de ventilación y control de tu granja.